Ahora que parece que la concesión anual del Treinta y Tres de Oro ha quedado suspendida indefinidamente cual Sonrisa Vertical, los creativos de televisión nos rinden un homenaje mayestático (el que se sienta aludido, que tire el primer plasto por la ventana). Todavía no salgo de mi estupor por el mapa electoral en un celeste monocromo (y la seguridad social ya no me paga el electroshock) cuando me encuentro con esto.
Really? Menos mal que el mundo se acaba.
sábado, 3 de diciembre de 2011
Saint Darius TV
Publicado por Ait
viernes, 19 de agosto de 2011
domingo, 14 de agosto de 2011
miércoles, 10 de agosto de 2011
Comida viejuna
Vale, me he inspirado en el blog de otro. ¿Y qué? ¿Esto no es Asspain? Pues que inventen otros. Además, ni que esto lo leyera alguien. El título del post no va sólo por la fecha de caducidad (es una foto que hice volviendo de Milán, en algún punto del multiverso), sino porque el fiambre de york y el atún no pegan ni con mayonesa rancia. Por no decir que la etiqueta dice "vegetal".
Publicado por Ait
lunes, 25 de abril de 2011
jueves, 10 de marzo de 2011
Lugar sagrado: T-R-I-N-I-D-A-D

Esta foto pasará a la historia de la Fundación: el señor 33 y un servidor en la mismísima Trinidad. No se puede pedir más.
Ay.
Publicado por Autor del blog
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Cruzar el océano en 33 pasos
No me gusta redifundir cosas que no son originalmente mías, así que podríamos etiquetar esta entrada igual que una chaqueta que decía "genuine leather imitation". Aunque con el trabajo que me costó cuadrarlo para que no fuera ni el 32 ni el 34, la verdad es que podría haberlo imprimido y te lo enseñaba en el japo de los mojitos.
Publicado por Ait
lunes, 1 de noviembre de 2010
33 minutos, un holocausto
No sé si me hace gracia por lo de los 33 minutos o por comparar comer carne con el holocausto judío, sobre todo porque Hitler era vegetariano.
Publicado por Maraña
lunes, 25 de octubre de 2010
Mood swings, o la invasión taiwanesa
Uno se acuesta por la mañana el domingo pensando que pocas cosas cambian. Nos retrasan la edad de jubilación, pero no nos importa porque seremos jóvenes y mileuristas para siempre. Si no pensáramos así, no nos plantearíamos nunca seguir los pasos de Brad y Angelina e irnos al Kalahari a cazar gacelas, a posar en rollo aventura y a follar como conejos (o roedor local equivalente) mientras la prensa glossy espera impaciente un comunicado en el que se detalle cómo se pronuncian los nombres de nuestros treinta y tres hijos para poder aplicar el photoshop correspondiente a lo que de otro modo sería un publirreportaje sobre los beneficios del bótox y el relleno labial.
Esta mañana pensaba escribir sobre ese tema, que ya no es noticia, pero quizá sí crónica (o crónico). Que un desgraciado se nos haga becario y trascienda las fronteras de esa España mía, esa España nuestra no es algo que ocurra todos los días. Como mucho sucede seis o siete veces al año, por lo cual no deja de ser motivo de celebración. O puede darse el caso de que alguien no haya recibido el anuncio en su mural de Facebook. O quizá algunx estuviera más pendientx de sus propias causas. O, simplemente, no hace falta que un hecho sea novedoso o desconocido paraque nos animemos a hablar de él.
Y, de pronto, me he sentido teletransportado, abducido incluso. Una extraña sensación, familiar y desconocida al mismo tiempo, como si estuviera en la terminal de un aeropuerto, pero no un aeropuerto conocido; nada de Stanstedluton o Lutonstansted, ni tampoco era Barajas. Una emoción me agitaba por dentro, hacía rebobinar los recuerdos como aquel anuncio de Mercedes en el que el locutor nace viejo y termina en el momento del nacimiento (que las únicas corridas que se pueden ver ahora en la tele son las de toros). Por fin me ha quedado claro. No era ni caro ni barato, ni emoción ni recuerdo, ni entrañable ni familiar. Simplemente eran arcadas.
Las actuales generaciones de larvas de humano ya pueden comer gato en caja.
Publicado por Ait



