
Recordermos las palabras de Rumbels: “En los últimos años, la fundación debe hacer frente a un grave problema: sus socios comienzan a trabajar, madurar, hacer becas, masters y labrarse un futuro prospero”.
Nada más lejos de la realidad. En cierta ocasión, el que escribe oyó del concejal de festejos la siguiente declaración: “No, tío, ahora me siento más maduro, ya no hago las cosas de Granada, hago cosas distintas”.
Veamos pruebas del camino hacia la madurez que nuestro concejal ha elegido:
- irse a vivir al quinto coño, rodeado de inglesas grasientas y borrachos malolientes
- quererse empadronar en Dos Cantos
- juntarse, en beneficio de la madurez, con Loooocaaaa y Kamel
- volver a fumar
- volver a lo que no es fumar
- comentar con desconocidas el tamaño del pocholo de Kamel
- intentar cortejar a mi amiga delante de su novio (tirar a saco, vamos!!)
- intentar cortejar a suecas bajo amenaza de “acariciarle” sus traseros
- acariciar sus traseros
- prestar la tarjeta de crédito y dar vía libre para que la usemos
- tirar botellas de agua en pleno Brick Lane, rodeado de freakies, moros, cabrones… e ingleses!!!
- … y verlo como algo normal
- contar a bombo y platillo las desventuras de Kamel con el mayor cardo de la historia
- quedarse dos días de resaca, deshidratado y echando de menos su botellita de agua (y su pictolín).
No sigo para no herir los sentimientos del concejal .
Pastor de perros afganos, gracias por esa noche, de verdad!! Hay que repetir!!!
jueves, 14 de febrero de 2008
La madurez de Tacho
Publicado por Fundación La Inn
Temporadas de la moda
Son las cosas que tiene vivir en la capital mundial de la moda. Todo es efímero, nada es eterno, y lo único que nos queda claro es que el pollo es caro y la mortadela también. Más allá de la semana de la moda masculina, los festivales de moda femenina, el salón del mueble y ferias de cosmética, acaba de empezar la temporada más porculera de todo el ciclo, la que hace que la Northern Line parezca el AVE a Sevilla.
Hace un par de semanas se inauguró en Milán la Temporada Local del Suicidio en el Metro. Se celebran dos al año, y duran seis meses.
Los retrasos se suceden continuamente, los trenes se paran y el personal evacua a los pasajeros como si se tratara de un tapón intestinal en un domingo de resaca. Como la desgraciadura es universal e Italia es Italia, entre tanto cadáver en el metro la noticia no es que alguien se suicide tirándose a las vías, sino que un maston aprovecha la confusión para tocarle el culo a una tía. Esto les pasa por hacer una excepción en las cámaras de seguridad del metro y no poner tías en bikini, como en todos los programas de televisión del país.
Ait
Publicado por Fundación La Inn
martes, 12 de febrero de 2008
La Chica la Inn
En vista de que esto no se mueve mucho cuelgo otra foto, esta vez de nuestra queridísima Felisa Martinez de Nuñez, condesa de Archidona y Miss Chica la Inn a título vitalicio. Un ejemplo a seguir en el buen gusto y la desgraciaura.
Me pregunto a que se dedicará ahora en Madrid. ¿Cuántas tareas del rating hará por semana? ¿Qué nuevo disco estará escuchando? ¿Habrá completado el Curso de Urbanidad para señoritas (y de paso su master)? ¿Seguirá predicando la desgraciaura con palabras y acciones?
Debe estar muy liada, porque no escribe en el blog ni na de na...
Es que ser ser una chica la inn... eso tiene tela...
Publicado por Fundación La Inn
domingo, 3 de febrero de 2008
49
Para que luego no digan que no me comprometo con la causa ínnica, os ofrezco aquí mi versión de un hecho categórico.
Después de una noche de alcohol, ñíes, taxis, chupitos, bailes a lo cojo, escenificaciones de cara-polla, desapariciones comprometidas, búsqueda de móvil perdido, robo en supermercado, siesta en suelo de supermercado, abandono a mi compañera de aventuras y me dirijo a casa. Estoy en Cuzco, son las mil de la mañana y estoy a tan solo 8 paradas de metro de mi casa. Nada, me subo al vagón, enciendo el iPod y… comienza mi viaje.
[Algún tiempo después]
Un tío-pena de seguridad me despierta y me dice algo, algo de Alcorcón. Estoy en el sur de Madrid, en la última parada de la línea azul, solo en el vagón y totalmente desconcertado. El segurata me dirige hasta el andén correcto, me subo al vagón y vuelvo a encender el iPod. Obviamente, me quedo dormido otra vez. Pero ya queda menos. Esta vez lo consigo y, después de más de 20 paradas, llego a mi destino. Salgo del metro, no se me había ocurrido mirar qué hora era. Las 10.45 de la mañana. No sé cuánto tiempo me he pasado en el metro, ni cuánto tardó el segurata en avistar a un desgrasiao dormido en el vagón. Me pillo 3 biofrutas carléticos y subo al piso. Directamente a la cama, con los zapatos puestos y el iPod colocado.
El recorrido de mi viaje no lo he podido averiguar hasta ahora, después de estudiar el mapa de metro y descubrir cuál fue realmente mi trayecto. Aún así, no estoy completamente seguro.
¿Por qué hacerlo en 8 paradas cuando lo puedes hacer en 49 y, además conoces el maravilloso Alcorcón?
Chavales, esto supera con creces mis siestas en el metro de Londres.
PD: San Darío ya me ha felicitado.
Publicado por Autor del blog