viernes, 18 de abril de 2008

De la desgraciaúra a la fama

Queridos desgraciados:

hace cosa de dos años recibimos una invitación a una fiesta, una de aquéllas en las que robábamos sacacorchos y nos íbamos con plumas de palomo a casa... Bien, ésta a la que yo me refiero fue en casa de un argentino, amigo de María. No me acuerdo qué robamos exactamente en aquélla, ni qué bebimos ni a quién conocimos, igual vosotros me podéis ayudar a reconstruir la noche si os refreco la memoria con esta foto:

Yo la verdad es que no sé quién es la japo, ni la que está a mi lado, pero Mari Lo no es ninguna de ellas porque Tomé no estaba, no? De esas no nos acordaremos, pero del maniquí seguro que sí, ya que todas dejamos nuestras babas por la boca y alrededores... Yo de hecho tuve una foto con él en el messenger durante un tiempo, no sé si os acordaréis...

...

Ayer, justo antes de acostarme, mi amigo el pintor empieza a decirme, via messenger, que aparezco a doble página en la revista Esquire (!!!) ¿Habíais oído hablar de ella? Yo desde luego no, pero la curiosidad me corroía y hoy me la he comprao y justo antes del reportaje de George Clooney, aparezco yo morreándome con el codiciado maniquí, ¡a doble página!, ¡Al lado de George y después de una chica Bond!

A las fotos me remito:









Resulta que al colega le encantó la foto (obra de Susana, que quede claro) que vió un día en el messenger y la pintó a boli Bic, y junto a más pinturas a boli y lienzos, ha estado en varias exposiciones, en Madrid, Roma y próximamente en la Gran Manzana! En su página podéis ver más cosas: www.juanfranciscocasas.com

Este domingo (¿o era el que viene?) saldrá en EPS.
Con esa instantánea os dejo.

arrrrrr

martes, 1 de abril de 2008

Crónica de Pascua

Sucedió en marzo de 2008. Las hordas católicas se mostraban dispuestas, un año más, a surcar la Piel de Toro con enormes cruces de guía y a dejar en el cielo iguales marcas con sus capirotes. Estatuas de cristos y vírgenes guiarían a los paganos hacia el vellocino de oro mientras en las puertas de las catedrales sonaba el himno de la nación y los abanicos golpeaban el viento al ritmo de Carmen. Italia, espejo del alma de España, estaba mejor preparada.

Los milaneses, de sobra conocidos por su gusto por la innovación, tomaron medidas para evitar que la ciudad fuera tomada por los palios. Había que evitar a toda costa que los escaparates de Prada aparecieran llenos de pintadas del anticristo y que los campanarios taparan con su oscilación los politonos de Laura Pausini en las calles comerciales. En definitiva, había que proteger Gomorra.

Los sindicatos, muy conscientes del peligro que se avecinaba, decidieron colaborar con las autoridades para que la ciudad no se viera alterada por la pasión de Mel Gibson. Cada uno hizo lo que mejor sabía, y el primer éxito de las organizaciones obreras fue coordinar una huelga general de transporte. Vuelos cancelados, trenes quietos sobre sus raíles. Nadie podía entrar ni salir de la ciudad salvo por sus propios medios.

Los patronos, conmovidos por el esfuerzo obrero, dieron el siguiente paso. Aumentaron al máximo la actividad de sus fábricas hasta que la ciudad quedó cubierta completamente por una nube de smog. Milán era inaccesible por tierra e invisible desde el aire. Por fin se podía evacuar a la población y esto es lo que nos mostraba la ventana tras tres horas de avión y ocho navegando como Ulises entre sirenas.