martes, 8 de diciembre de 2009

¿J&B es Jingle Bells?

Gracias al cambio climático, todavía podemos estar sentados en una terraza en mangas de camisa. Una de las consecuencias más inmediatas, por lo menos para mí, es una cierta desorientación temporal que me hace tener que pensar dos veces en qué estación nos encontramos. En una de las habituales expediciones para surtir la despensa de whisky, el ritmo de pandereta y zambomba del flamenco-villancico, recogiendo el más puro espíritu de fusión de artistas como Camarón, Los Planetas o Manolo García, me recordó que se nos echa encima una de las festividades más entrañables del año. Serían días para estar juntos, como la gran familia que somos, si no nos separara la distancia. Aunque todo nos incite a atiborrarnos más allá de nuestras posibilidades, acordémonos de las personas humanas que, por un motivo u otro, no pudieron participar de nuestros botellones, de nuestras reuniones de 10º aniversario, o de las reuniones paralelas de 10º aniversario. Pensemos en las dificultades que padecen los que no triunfaron en la vida, los que se licenciaron con la idea de traducir un mundo mejor y se despertaron, años después, en una travesía por el desierto, con escamas en los ojos que sólo se cayeron al contrastar la fecha de nacimiento del DNI y el currículum con el encabezado becarial de su condición proletaria. Fijémonos en que, pese a los obstáculos del camino, hemos llegado hasta aquí, más o menos unidos, pero con la intención de seguir adelante.

Por todo esto os pido que dediquemos un momento, acaso unos días, a la memoria y a la introspección con el fin de buscar aquello que nos une, tanto la paja del ojo ajeno como la viga del propio. Pese al bombardeo constante de los anuncios de El Corte Inglés, debemos recordar que no son fechas para el consumismo, sino para la reflexión. Como os decía, un villancico fandanguero me recordó que pronto será el solsticio de invierno y son días de amor, de perdón y de solidaridad. Ha llegado el momento de nombrar al desgraciado del año.

¡Alabado sea San Darío!

Puesto que no hay mejor modo de predicar que con el ejemplo, quiero empezar dedicando un pensamiento especial a nuestro hermano Carletto, gran desgraciado de todos los tiempos, petador universal y futuro embajador de la biotecnología. No sólo has conseguido aguantar un año en un agujero inmundo rodeado de víboras, sino que regresas a los inicios del Todo como un hombre reformado, entregado a la vida monógama familiar y habiendo reducido tus emisiones de CO2 tras dejar de lado el famoso "five a day". Por si fuera poco, en el reencuentro del 10ª aniversario tu pereza por abrirnos la puerta nos arrastró a un bar de tapeo donde comimos las primeras alitas de rata desde que abandonamos Stepney. Carletto, te mereces un crédito de libre configuración que te conduzca a tu diplomatura en desgracias varias.

Me parece justo seguir la lista eurovisiva de desgraciados con nuestro querido roedor, confidente de los momentos etílicos y diplomática conciliadora de la Fundación y los Megatrix. También entregada a la monogamia, su regreso a Granada le abrió las puertas del funcionariado. Sin embargo, su afán de cambiar las cosas podría desterrarla a la Escuela Oficial de Idiomas de la Alpujarra, como poco. Admirable su entrega al ecologismo y a la sostenibilidad del mundo, pero nunca está de más recordarle que los condones son de usar y tirar, y que si los lavas para consumir menos látex y generar menos residuos, podrías encontrarte con una pequeña larva bilingüe a la que tengas que contarle el cuento de Chip y Chop para que se duerma. Ardilla, te convalido dos créditos de libre desgraciación.

De nombre navarro, pero oriundo de Málaga y actual cohabitante de los Països, don Javier, romántico empedernido y tercer monóagmo de la lista, sigue marcando el paso de los futuros desgraciados. Con intención firme de seguir los saltos de la Ardilla, su posición geográfica le impide cruzar Asspain de árbol en árbol. Espero que tu esfuerzo opositor dé sus frutos y la vida de amo de casa te resulte satisfactoria, y que actualices el fotolog al menos una vez al año. Nos vemos en la parte chunga de nosotros mismos.

Elisa Resurrecta se resiste a dejar su trono de desgraciada del año, y ha dedicado 2009 a computar méritos que la conviertan en la primera fundacionera que renueva el nombramiento. No tuvo bastante con celebrar el 10º aniversario de su segundo ingreso en la universidad una vez, así que dos semanas después se escabulló de nuevo hacia Granada y participó en una reunión masónica con final incierto. Nos sorprendió a todos (y a ella misma) atándose un collar de perroflauta con una correa muy corta. Hibridó el mundo del pop con los viajes en autobús a través de la Piel de Toro y abrió su mente a lugares que antes sólo conocía por las fotos de la infancia de su madre y por canciones de Chico y Chica. No tuvo bastante con una hepatitis y se volverá al desierto por amor. Elisa, me das miedo.

Por último, en lo que ya viene siendo tradición, quiero cerrar esta epístola participando de uno de los sacramentos que instaura el Evangelio según San Darío: la confesión. Hace tres años todo parecía perfecto, y no quiero ocultar que siempre hubo un matiz o la sombra de una duda... 2009 fue el año que me trajo a Barcelona. Trabajé como un desgraciado, una subnormal (con certificado médico) me acosó sexualmente en un tren, cambié de vida varias veces, rompí mi relación con el Capitán Morgan, me eché en brazos del whisky Hacendado, cogí más vuelos que en muchos de los años anteriores juntos sin perder ningún avión ni equivocarme de aeropuerto, me planteé volver al País Basto, entrevisté en Londres, dejé Barcelona, reafirmé mi amor y mi compromiso con Madrid, volví a Barcelona, utilicé a clientes de la empresa como chóferes, conseguí por fin darme de alta en la seguridad social española y empezar a cotizar, me mudé a un piso perrofláutico, y todo indica que la historia se repetirá en breve, porque todos sabemos que mi determinación es más falsa que un domingo sin resaca. Tened claro que lo que no sabéis será confesado a medida que surjan reencuentros.

Podéis ir en paz.

1 comentarios:

fel dijo...

A-M-E-N

es lo único que se me ocurre decir tras esta extensa epístola