Settat es una ciudad (pueblo?) al sur de Casablanca. Pero para que nos entendamos, podríamos calificarlo, como bien dijo un colega mio, como un suburbio podrido de Casablanca. El no va más, vamos. El hambre y la necesidad de hacer una parada para estirar las piernas en nuestro viaje en Ford Fiesta de Marrakesh a Rabat nos llevaron a descubrir este lugar.
La calle por la que entramos al pueblo, nada más salir del peaje, ya nos dio una idea de donde nos estabamos metiendo. El Marruecos profundo. Aquel por el que los turistas no pasearán, en cuyos restaurantes no almorzarán y cuyos entresijos no descubrirán. Pero nosotros, en nuestro empeño por llegar a lo más auténtico de Marruecos y descubrirlo en cada rincón, en busca de ese detalle, ese matiz, decidimos que aquel lugar era perfecto para comer. Así que paramos el coche frente al "Restaurante" de, llamémosle, Paquito.
Paquito se mostró muy agradado de que hubieramos elegido su restaurante entre la seguro enorme oferta gastronómica del lugar, y nos invitó a sentarnos rápidamente. Pero nosotros, que ya vamos conociendo como tratar con los chefs del lugar, le preguntamos antes qué tenía de comer. No vaya a ser que nos sentemos y no tenga de nada y nos traiga el menu degustaciók, es decir, pequeños platillos de lo que me voy encontrando en la cocina. Una vez que nos aseguramos que había algo de comer, mirando las ollas de la cocina para ver qué tenían, nos sentamos. Para entonces ya eramos la comidilla del barrio. Dos señoras nos miraban, mientras charlaban en el borde de la carretera sujetando una bolsa de tela en la que, a juzgar por los ruidos que salían de ella, había un par de gallinas.
Por fin la comida. El tipico guripa que se nos acercó a pedirnos algo, al que invité a sentarse a la mesa y que fue expulsado del "Restaurante" por el propio Paquito. El pollo. La botella de agua. El camarero nos mira con la satisfacción del deber cumplido, el servicio bien prestado. Nos pregunta "¿todo bien?". Nos miramos a los ojos. "Sí... ¿nos puedes traer cubiertos y vasos?". Por supuesto. Y así almorzamos en Settat. Con cucharillas de café.
La Tasca de Paquito
Carretera del Peaje
Settat
Menú para 5
Un pollo. Asado
Un plato de alubias con tomate
Un plato de callos a la marroquí
Patatas fritas
Botella de agua
135 Dh
0 comentarios:
Publicar un comentario